21 de enero de 2017

Ascensión al Huayna Potosí (6.088m)

Contenido:

  1. Presentación
  2. DÍA 1 - La Aproximación
  3. DÍA 2 - La Ascensión
  4. Consejos y comentarios

Presentación:


Situado en la Cordillera Real, a tan solo 25km de la capital de Bolivia, La Paz, y con una altura de 6.088m encontramos este majestuoso monolito de roca, hielo y nieve llamado Huayna Potosí ("Cerro Joven" en lengua Aymara).


Con la ayuda de guías locales podemos realizar la ascensión en un par de días si el clima lo permite.

DÍA 1 - La Aproximación:


Nos encontramos en La Paz, Bolivia. Son las 07.30h en el Hostal Carretero y cuesta levantarse. Nuestro compañero de habitación nos ha despertado hace un rato para tender su toalla en la ventana que tenemos justo al lado de la cama y, aunque se ha intentado, no se ha podido dormir más.

Tenemos las mochilas preparadas, así que intentamos salir cuanto antes de la cama. Ya vestidos, vamos a ver a nuestro amigo José, empleado del hostel, para que nos guarde parte del equipaje durante un par de días mientras estemos fuera. Llevo un par de días con el estómago del revés y el antidiarreico parece empezar a hacer efecto aunque me siento bastante más débil de lo normal.

Salimos del Carretero con el suero oral en mano, paramos a comprar unas tabletas de chocolate y nos dirigimos al centro de La Paz en busca de alguna panadería abierta para comprar desayuno. Esto es más difícil de lo que puede parecer así que nos presentamos en la agencia (hemos escogido a los de High Camp Lodge) en la Calle Sagárnaga n°363 antes de la hora acordada. Dejamos las mochilas y volvemos a salir en busca de comida. Paseamos por el Mercado de los Brujos y finalmente encontramos unas Empanadas Salteñas de pollo por 4 BOB, que veremos que tal sientan, y volvemos a nuestra agencia.

Furgoneta de camino al Huayna Potosí des de La Paz, Bolivia.
Furgoneta de camino al Huayna Potosí des de La Paz, Bolivia.


Allí, nos reunimos con Marie y Clementaine, dos hermanos franceses muy simpáticos con quién compartiremos experiencia.

Son las 9:30h y los cuatro, dos guías y el conductor nos subimos a una furgoneta con todo el equipo y emprendemos el viaje hacia el primer refugio a los pies del Huayna Potosí.

Saliendo de La Paz hacemos una última parada en una tienda para hacer las últimas compras. Aprovecho y compro dos pilas para el frontal y unas galletitas para el viaje.

El viaje en furgoneta se hace pesado, no por la distancia (25km) sino por el estado de la carretera.

Finalmente llegamos al primer Refugio Casa Blanca (4.800m). Aquí tomamos un almuerzo a base de arroz con verduras, una tortilla, pan, té, coca y plátanos. Me cuesta ingerir tanta comida.

Refugio Casa Blanca, ascensión al Huayna Potoaí por la vía Normal, Bolivia.
Exterior del Refugio Casa Blanca (4.800m), inicio de la ascensión al Huayna Potosí.


Nos dan todo el equipo que tenemos que cargar en nuestras mochilas y hacemos lo posible por meterlo todo dentro para empezar el camino con un peso de cojones.

El día es gris, hace frío y hay nieve desde el principio. Las vistas son nulas por la niebla y nubes bajas pero tenemos los ánimos a tope. La subida es relativamente suave y como estamos frescos vamos tirando sin mucha queja aunque podemos notar la fatiga extra de la altura.

Ascensión al Huayna Potoí, primera etapa. Llegando al Campo Alto Las Rocas.
Primera etapa, entre Refugio Casa Blanca y Campo Alto Las Rocas.


Al cabo de aproximadamente una hora de caminata llegamos a un punto de control que consiste en una especie de cubierta de piedra sin puerta de tres o cuatro metros cuadrados donde encontramos a un hombre con una libreta que nos invita a pasar a descansar.

Nos sentamos en unos bancos de piedra mojados, algunos tienen un trozo de madera o un cartón a modo de aislante, y hablamos con el hombre. Nos anotamos en la libreta y pagamos 20 BOB como "entrada". Cuesta pensar que este hombre se pase el día ahí dentro con el frío que hace.

Retomamos el camino, falta algo menos de la mitad pero el camino sube un poco más y se siente la altura. Masco hojas de coca por si ayuda con los síntomas del mal de altura.

Finalmente, y bastante cansados, llegamos al Refugio Campo Alto Roca (5.130m)

Ascensión al Huayna Potosí. Llegando al Refugio Campo Alto Las Rocas en la primera etapa.
Refugio Campo Alto Las Rocas (5.130m)


Cansados, entramos al refugio, bastante acogedor y luminoso. Escogemos las camas, dejamos las cosas y nos sentamos en las mesas para comer unas galletas, pan con mermelada, un bizcochito y café, té y coca, siempre coca...

Ya con la barriga llena (hace solo dos horas que nos hemos puesto las botas), empezamos a preparar las cosas para dormir, sacamos todo el material de las mochilas y nos estiramos un rato a descansar y intentamos dormir hasta las 17:00h que vamos a volver a comer, será nuestra cena.

Nuestro amigo Clementine sufre los efectos del mal de altura y se tumba a descansar después de tomarse un paracetamol.  Yo lo sufrí hace ya unos dias entrando a Bolívia desde Chile y la verdad que se pasa fatal. Nosotros intentamos dormir un poco con un frío más que considerable.

Cuando conseguimos quedarnos medio dormidos vienen a despertarnos para cenar. Nadie tiene hambre después de tanta comida seguida pero aún así nos sentamos en la mesa. Clementine no mejora y se queda en la cama intentando descansar.

En la mesa de al lado tenemos a tres chicas, dos australianas y una inglesa muy simpáticas que nos invitan a compartir mesa. Nos juntamos todos en una cena a base de sopa, puré de patatas, pollo y verduras, donde intercambiamos expectativas, hablamos de la montaña y de un montón de cosas más. És un rato agradable que termina con unos mates de coca.

Ya cenados nos terminamos de preparar las mochilas para la ascensión y nos dejamos el equipo preparado para la mañana. Hora de descansar, mañana promete.

DÍA 2 - La Ascensión:


Son las 23:00h y nos vienen a despertar, la noche ha sido cortísima y menos fría de lo esperado. Nos ponemos en pie bastante rápido y nos sentamos en la mesa para desayunar un poco. Tenemos mates, infusiones, pan con mermelada y galletas.

El desayuno lo hacemos rápido y enseguida nos equipamos con todo lo necesario:

- Mayas térmicas
- Pantalón polar
- Pantalones tipo mono impermeables
- Camiseta térmica
- Polar fino
- Chaqueta de abrigo
- Chaqueta impermeable
- Doble calcetín (uno grueso)
- Botas plásticas rígidas
- Polainas
- Pasamontañas
- Guantes polares
- Manoplas impermeables
- Gorro
- Casco
- Frontal

Ponemos el resto en las mochilas:

- Mochila
- Harnes
- Piolet
- Grampones
- Gafas de sol
- Polar extra
- Agua 2 litros (suero oral en mi caso)
- Chocolates
- Crema solar
- Movil
- Camara de fotos

Dejamos todo el equipaje sobrante en el refugio:

- Saco de dormir
- Botas de aproximación
- Ropa de recambio
- Equipos electrónicos
- Etc.

Nuestro pobre amigo Clemrntine no mejora, así que decide quedarse en el refugio.

Comiendo en el Interior del Refugio Campo Alto Las Rocas durante la ascensión al Huayna Potosí.
Comiendo en el interior del Refugio Campo Alto Las Rocas (5.130m)


Salimos a eso de las 00:30h, con un frío intenso y empezamos la ascensión con más nieve de la habitual. Ha estado nevando intensamente toda la noche y ha quedado todo cubierto. De hecho sigue nevando bastante, nieve húmeda lo cual no es bueno para una ascensión segura.

El primer tramo es sencillo, una subida con rocas semicubiertas por la nieve que hacen que el ritmo no sea tan rápido como debería.

En cosa de una hora llegamos al Refugio Campo Argentino (5.450m), aquí ya sí nos colocamos los grampones y las polainas, sacamos los piolets, los arneses y nos encordamos en cordadas de dos o de tres. Nosotros seremos Iván (el guía), Lucas y Marc. Después de una breve explicación sobre progresión en nieve iniciamos la marcha.

Iván nos advierte que el estado de la nieve no es muy bueno, es un poco húmeda y puede haber grietas oculta por la nevada de anoche y que todavía continúa. Nos dice que vamos a continuar a ver cómo va la cosa.

La subida es un poco más pronunciada y empezamos a notar la falta de oxígeno prácticamente des del principio. Somos varias cordadas las que hemos salido al mismo tiempo y vamos todos al unísono.

Todos los guías bromean con nosotros "¡joder tío!", "¿qué te pasa tío?", "¿por qué te paras tío?", "¡joder!,¿estás cansado?"... Parece que les hace gracia como hablamos y así se nos pasa el tiempo más rápido con el cachondeo.

Vamos subiendo por tramos relativamente cortos y vamos haciendo para cada vez que encontramos algún sitio más o menos llano.

En una de las paradas, donde nos reunimos casi todas las cordadas, mientras los guías discuten sobre el estado de la nieve ya que no para de nevar, Marc me da la vuelta para sacarme el agua de la mochila y de repente, ¡zas!, se abre un enorme agujero a sus pies y cae al suelo quedándose medio colgando de una grieta de más de medio metro de ancho. Sale sin problemas y todos ríen, aunque nuestra cara está entre lo divertido del momento, el susto, y lo realmente peligrosa que parece estar la zona.

Los guías deciden que podemos continuar y nos advierten de las posibles grietas ocultas y la posibilidad de que sea imposible hacer cumbre por la posible tormenta en la cima.

Mantenemos la cuerda en tensión ya que vamos por zona de grietas y de repente, ¡zas!, es mi turno, el suelo se abre a mis pies y se me hunde por completo una pierna. No noto nada debajo y al intentar utilizar la otra para subir, ¡zas!, me quedo colgando en la grieta por la cintura... La sensación es intensa, noto que estoy colgando y que en cualquier momento podría romperse la nieve y caer al interior de la grieta. Consigo arrastrarme y salir con la ayuda de Iván que tira de mi. Hacemos broma y reímos, supongo que por la tensión, pero ya caminamos con bastante más atención por si las moscas.

Es este tramo más llano atravesamos varias grietas de distintos tamaños, algunas las saltamos, otras las medio escalamos y otras las superamos por presentes de nieve naturales, algunos ponen los pelos de punta.

Sigue siendo totalmente oscuro, nueva con intensidad y estamos cubiertos de nieve y exhaustos. Solamente vemos aquello que alumbran nuestros frontales y de vez en cuando dividamos formaciones de hielo espectaculares, grietas, séraks, estalactitas gigantescas y nieve, mucha nieve.

Uno de los guías va equipado con un frontal muy potente que, en ocasiones, aumenta su potencia para ver a lo lejos. Cuando lo hace aparece delante de nosotros una gran cuesta que parece que tengamos que esquivar, pero no, se trata de una gran pendiente de entre cien y doscientos metros que hay que superar. Primero subimos a una enorme grieta donde se ha formado una repisa segura donde agruparnos. Una vez juntos, nos enfrentamos a la explosiva subida con la ayuda de una cuerda fija instalada, sobretodo, para el descenso. La subida se me hace dura, comienzo a tener problemas con mi respiración y tengo que concentrarme para que ésta sea continua y uniforme al igual que mi ritmo de ascensión. Marc no tiene mucho problema así que tanto él como Iván tienen que esperarme cuando necesito parar unos segundos.

Superada la subida, los guías que se reúnen, vuelven a valorar la situación climática. Sigue nevando y no parece que vaya a alojar. La decisión es continuar otro tramo hasta los pies de la última subida, la más dura.

Continuamos, vamos con retraso por culpa del estado de la nieve, lo cual hace que estemos más cansados y que nos cueste más caminar ya que se nos acumulan grandes cantidades de nieve bajo los grampones.

Empieza a clarear y se nos presenta delante el último tramo de la ascensión. Un tramo larguísimo de escalada mixta de hasta 60-70°en algunos tramos y escalada por rocas. Llegados a la base de la pared decidimos atacar. Hay mucha nieve, niebla y sigue nevando. Se forma una cola para subir de todas las cosas que hemos llegado a este punto. A mí ya me viene bien la lentitud porque tengo dificultades serías para avanzar. Necesito parar regularmente para recuperar el aliento y siempre que puedo me tiro al suelo a descansar, se me hace durísimo.

Después de la escala lenta y agotadora, llegamos a la recta final. Un último tramo con una importante causa a nuestra derecha y con la cumbre visible a pocos metros delante nuestro. Tengo que hacer un verdadero esfuerzo para superar estos pocos metros, paso cada cuatro o cinco pasos y intento automotivarme mirando lo cerca que está la cima. También recibí ánimos de Marc y Iván con su "¡venga tío, no pares!".

Después de más de diez minutos de lucha para unos cincuenta metros llegamos a la cresta de la cumbre. ¡Lo logramos! ¡Hemos llegado a la cumbre del Huayna Potosí (6.088m)! ¡Nuestro primer 6.000!

Cumbre del Huayna Potosí (6.088m)
Cumbre del Huyna Potosí (6.088m)


Son las 7:00h, disfrutamos de las nulas vistas desde la cumbre, hacemos la foto de rigor y iniciamos el descenso. Enseguida noto la diferencia con la subida. No me fatigo tanto como al intentar subir y me noto mas fresco. Sigue costando respirar pero el esfuerzo es mucho menor.

Bajamos con cierta prisa ya que vamos con retraso, nos vamos deslizando a grandes zancadas hasta llegar al destrepe mixto, el cual hacemos con mucho cuidado ya que la caída sería fatal.

Superado este tramo el descenso es más sencillo y rápido aunque estamos bastante cansados y vamos cayendo todos. Llegamos al tramo de cuerda fija con muy poca visibilidad y iniciamos el descenso. Se nos acumula la nieve bajo las botas haciendo muy complicado el avance con buen agarre. Marc tiene dificultades para mantenerse en pie y por suerte tenemos la seguridad de la cuerda fija. Cuando ésta acaba tenemos a nuestros pies la enorme grieta con la repisa al lado y hay que descender con cuidado para no caer. A los tres pasos, ¡zas!, Marc se resbala y se desliza directo a la grieta. Entre yo y Iván lo paramos, "¡pero qué haces tío!", le grita.

Nada grave, se reincorpora al camino y continuamos. La visibilidad es cada vez peor y Iván tiene prisa. Nosotros lo damos todo pero estamos al límite. En un tramo decidimos tirarnos al suelo y descender resbalando. La imagen es algo patética pero nos lo pasamos bien y nos cansamos menos.

Superamos las grietas de la madrugada aunque en una de ellas Iván se tropieza y se da un fuerte golpe en la pierna.

Cansados y con una innumerable cantidad de caídas acumuladas, vemos a lo lejos el Refugio Campo Argentino. Mi estómago parece que tiene ganas de romper la tregua y cada vez me da más molestias, no tengo claro poder llegar al refugio.

Finalmente llegamos al Refugio Campo Argentino y los lavabos están cerrados, empezó a estar más que apurado y me entran ganas de darle un pioletazo al candado y entrar al baño. Iván no me deja hacer lo que me apetece entre rocas por la proximidad al refugio y la posible contaminación de las aguas y mis nervios están a flor de piel, creo que esto acabará en desastre.

Tras una leve discusión con Iván me libera de la cuerda y me deja libre para que pueda descender hasta el Refugio Campo Alto Roca. Podéis imaginar cómo bajo los últimos metros. Voy dando brincos, resbalando, cayendo entre las rocas cubiertas de nieve... Nada puede pararme, veo delante de mi la caseta de WC y parece que nunca llego. Por fin me encuentro debajo de la caseta, realmente creo que no llego, subo con máxima desesperación hasta la puerta, lanzo los grampones que llevaba en la mano con tal de no perder un segundo guardándolos, lanzo el piolet, me quito la mochila, los guantes y entro con sudores al baño. Enseguida me doy cuenta de la cantidad de capas de ropa que llevo. Estoy fatigado de la carrera que me acabo de pegar y la imagen es más que cómica, ahora toca esperar a que Marc llegue y me traiga el papel.

Ya más calmado entro al refugio, son las 9:30h y Clementine sigue en la cama y nos dan solo media hora de descanso para beber te, tomar algo de galletas y nos dan una sopa para entrar en calor. Nos hacemos las mochilas y nos preparamos para bajar.

El descenso es mucho más tranquilo, estamos cansados y la as mochilas son bien pesadas, Clementine va mejorando mientras baja y en un rato llegamos a la caseta de control, saludamos y seguimos. Los guías tienen prisa pero nosotros estamos reventados.

Después de un largo descenso llegamos al Refugio Casa Blanca a eso de las 13:00h donde solo paramos a dejar el equipo y hablamos con los grupos que llegan para ascender.

En poco raro estamos en la furgoneta, nos dormimos a ratos y por fin llegamos a La Paz. Hoy justo pasa el Dakar y la ciudad está revolucionada, nosotros estamos demasiado candados y nos vamos hacia el Hostal El Carretero donde nos reunimos con Sheyla y Aina que regresan de Coroico.

Toca ducha y descanso, ha sido una experiencia única y más dura de lo esperado pero estamos contentos ya que el Huayna Potosí (6.088m) no ha podido con nosotros.

Consejos y/o comentarios:


- Lo primero es tener claro que estamos hablando de una ascensión de 6.000m de altura. Esto conlleba una serie de dificultades y riesgos añadidos como por ejemplo el mal de altura. Tenemos que asegurarnos de aclimatarnos bien.

- Es importante tener buena forma física. La ascensión es exigente.

- Cuidado con las agencias. Todas aseguran que es muy fácil hacer cumbre pero hay que ser conscientes de la dificultad real de la ascensión. Es fácil si la comparamos con otros pocos de más de 6.000m. Esto no implica que sea fácil.

- Si durante la ascensión no lo tenéis claro o estáis muy cansados aseguraros de guardar fuerzas para el descenso, puede ser realmente duro. Si tenéis que abandonar no lo dudéis.


¡Gracias y hasta la próxima!
(La ruta y fotografías se realizaron el 06 y 07 de enero del 2017)




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